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14.12.10
Despedida

Una vez más, vamos llegando al final de un muy buen año. Este es, particularmente en nuestras vidas, bastante especial. Después de tres años, terminamos una etapa que definitivamente nos marcó. No nos referimos solamente a los millones de conocimientos adquiridos, sino a las relaciones humanas que encontramos en ese edificio de Lavalle y Junín y que fuimos forjando a lo largo de los meses.
Cuesta mucho poner en palabras lo que se siente por estos días: además de la felicidad y el orgullo por cerrar de la mejor manera posible, nos invade también la melancolía, la nostalgia de pisar esos pasillos, subir las escaleras y encontrar un grupo de gente que, a pesar de los problemas, siempre espera con una sonrisa.
Hoy hay miedos: a lo nuevo, a empezar a demostrar todo lo que aprendimos y de lo que somos capaces, a desprenderse de aquello a lo que estábamos acostumbradas. Pero también estamos seguras y tranquilas de que estos años no pasaron inadvertidos, que lo nuevo que vendrá también será bueno y que, para nuestra suerte, hay cosas que nunca se van a borrar de nuestra memoria.

Revelarnos en el papel
Es increíble ponerse a leer las carpetas de otros años y descubrir cuánto cambiamos. Frases hechas que hoy detestamos, recursos en común, giros del idioma y saltos típicos de cada una. Si hay algo donde nos vemos reflejadas, es en nuestros textos, sobre todo en los que, aunque pocos allegados puedan notarlo, son autobiográficos.
Sin ir más lejos, en este blog plasmamos situaciones que hoy nos parecen remotas e imposibles. Incluso, lo que nos preocupaba en ese momento, hoy es una anécdota sin importancia, hasta diríamos ridícula. Pero no podemos apartarnos de eso, porque fue parte de nosotras.
Lo que queda
- Proyectos y sueños, más desarrollados que a principios de 2008.
- Referentes, tanto del periodismo como de la vida.
- Experiencias, situaciones que no pensábamos poder resolver, y sin embargo nos probaron a nosotras mismas.
- Risas y algunos llantos.
- Extensos días, tardes y noches de trabajos prácticos, mechados con charlitas íntimas.
- Amistades de las buenas e incondicionales.
- Y sobre todo, ganas de quedarnos un ratito más.
24.8.10
Fast as you can
Aceleradísima. Así estuve viviendo estos últimos días: trabajos de la facultad, entrevistas varias, regalitos por el primer año con mi novio, estudios de salud, preparativos para un viaje, cobertura al día de las últimas noticias, chequeo compulsivo de mail y redes sociales. Ya describir todo esto me estresa.
Pero -sabemos que siempre hay un pero- debo confesar algo que descubrí en estos casi tres años. Me avergüenza un poco, y también me asusta: puede no ser del todo sano.
El acelere constante, el día súper cargado de actividades, la agenda repleta, estar ocupada la mayor parte del tiempo es mi hábitat. Puteo como loca y espero las vacaciones con ansias pero la verdad, la verdad... Es que desespero cuando no tengo nada que hacer, y me estanco sin saber cómo volver a arrancar. Y, sin ánimos de generalizar, me arriesgaría a decir que no soy la única con este problemita: periodistas, solidaridad entre nosotros y té de tilo para todos!
30.6.10
Desconcentración
Hay tantas cosas más divertidas que estudiar...
Cómo el sol refleja en el caño de la silla negra del living.
El pajarito que se desespera, porque las rejas del balcón no lo dejan pasar a picotear las plantas.
La sed que tengo! Vamos a inspeccionar la heladera.
Chequear compulsivamente mis mails.
Opa! El otoño pegó fuerte, mirá los árboles qué peladitos.
Qué embole dos días sin partidos del mundial! Vuelvan, chicos, los extraño!
Abrir mi celular y cerrarlo después de varios segundos de observarlo minuciosamente.
Bueno, suficiente. Mañana rindo, chau.
(Sí, lo sé, el post más desprolijo y aburrido de tu vida)
18.3.10
(In)comunicados
Este mes Internet cumplió 20 años. Tim Berners-Lee, de nacionalidad inglesa, tuvo la genial y revolucionaria idea de inventar la red de redes, en 1989. Y a partir de ese momento, la humanidad no tardó en explotar la World Wide Web (WWW): 1.700 millones de navegadores virtuales disfrutan de los beneficios de estar conectados con el mundo, a cualquier hora y en cualquier lugar. Celebran este sistema, que se encargó de modificar el estilo de vida de la humanidad.
Sin embargo, aunque Internet trae muchísimos beneficios, también se reniega de él; en especial por cambiar de forma radical la manera en que las personas generan vínculos y lazos.
Sin embargo, aunque Internet trae muchísimos beneficios, también se reniega de él; en especial por cambiar de forma radical la manera en que las personas generan vínculos y lazos.
A veces da la impresión de que, paradójicamente, con la revolución tecnológica todos nos terminamos alejando más.
Con el correr del tiempo va costando decir las cosas en persona. Escribir por el Messenger da lugar a que se mal interpreten los mensajes y nunca se sabe el tono en que se envían, o se reciben, las palabras. Estas cosas se sienten mucho más cuando necesitás hablar asuntos importantes y la otra persona se limita a empezar y terminar discusiones por el medio virtual.
No es lo mismo, no. Por la pantalla no se ve la expresión con la que te habla el otro. Si te lo dice con alegría, con pesar, con inquietud, con frialdad, y demás.
No se puede dudar de que Internet ha reducido tiempos y distancias. Ha facilitado las comunicaciones, la búsqueda material, la difusión y acceso inmediato a la información. Pero es importante tener presente ese dicho que muchas veces te dijeron tu mamá o tu abuela: “Cuando yo tenía tu edad llamábamos por teléfono o nos veíamos en persona, así arreglábamos las cosas”. Y, definitivamente, en muchas situaciones de la vida, ése es un método mucho más eficaz.
No es lo mismo, no. Por la pantalla no se ve la expresión con la que te habla el otro. Si te lo dice con alegría, con pesar, con inquietud, con frialdad, y demás.
No se puede dudar de que Internet ha reducido tiempos y distancias. Ha facilitado las comunicaciones, la búsqueda material, la difusión y acceso inmediato a la información. Pero es importante tener presente ese dicho que muchas veces te dijeron tu mamá o tu abuela: “Cuando yo tenía tu edad llamábamos por teléfono o nos veíamos en persona, así arreglábamos las cosas”. Y, definitivamente, en muchas situaciones de la vida, ése es un método mucho más eficaz.
17.12.09
Bzz-bzzz-bzzz
Aj, hace calor. Los hombros quedaron calcinados después de un tiempito al sol. Y el clima está pegajoso, húmedo, mala onda. Basta de ciudad, basta! Es insoportable.
Encima el calor, como siempre, trajo todos esos mosquitos (y ni hablar del pánico por el dengue). Por más que pongas el Fuyi durante toda la noche, esos bichitos se las ingenian para meterse entre las sábanas y reventar talones y empeines. Por qué será que se empecinan en buscar lugares tan raros? No se puede estar en ningún lado sin que aparezcan esos enviados del diablo para picar y, con suerte, sólo zumbar en los oídos.
Igual, sacando estas quejitas típicas de los que odiamos ciertas cosas del verano, esta época del año está buena. Sobre todo para quienes, como las autoras de este blog, ya terminaron todas sus ocupaciones del año y están libres hasta 2010.
10.12.09
Escribir
Desconcierto. Esa sería la palabra para describir lo que se siente frente a una página en blanco, a la espera de un algo: algo que la haga valiosa, interesante, legible.
Las reglas básicas del periodismo llevan al redactor a ser escueto, breve, directo, claro y, sobre todas las cosas, informativo. La literatura, por otro lado, es, de alguna manera, anárquica: no presenta reglas concretas, cada escritor hace con su página en blanco lo que se le cruce por la cabeza. Y ahí es donde entra la confusión. Habiendo tantas cosas dentro de la cabeza, uno no sabe si ordenarlas prolijamente o en forma directa -como salió en este post- tirarlas a ver qué queda.
El redactor suele quedar disconforme.
El lector, ni hablar.
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